3 de marzo de 2008

TOMA UN CARAMELO, BONITA...

El 29 de febrero hicimos una ruta interpretativa por el paseo del río Sil, en Ponferrada, con la Asociación Leonesa de Familiares y Amigos de Enfermos Mentales, ALFAEM. Fue un paseo muy agradable, entre otras cosas porque la primavera ha llegado antes de tiempo y todo está precioso. Al terminar nos fuimos todos juntos a un bar y allí tuve tiempo de fijarme en cosas que me sorprendieron:
1º. La cara de desconcierto de la camarera. Yo creo que era básicamente porque no acababa de tener claro qué tipo de discapacidad teníamos y eso le ponía muy nerviosa. La medicación para la enfermedad mental puede dejar, o no, cierta expresión facial peculiar en quien la padece. Nosotros no íbamos en silla de ruedas, ni con bastón, pero la camarera dedujo que había algo raro, aunque no sabía qué, porque no era evidente.
2º. La cara de alivio de la camarera cuando supo quién era la educadora. En ese momento, una persona del grupo pidió un mosto y ella se volvió hacia la educadora y le preguntó: “¿grande o pequeño?” a lo que la educadora respondió: “no sé, pregúnteselo a él, que es el que sabe cómo lo quiere”.
3º. La escena final. Cuando decidimos irnos, la camarera, con mucha amabilidad y simpatía, se acercó a nosotros a darnos un caramelito (a pesar de que en el grupo hay gente que ronda los 50). Cuando se acercó a mi, pude ver de cerca su cara de compasión mientras me decía: “toma un caramelo, bonita”.

De vuelta a casa no podía dejar de darle vueltas a una escena que seguro que cualquier persona discapacitada vive constantemente. Y eso me hizo pensar en lo importante que es el trabajo que debemos hacer para conseguir cambiar compasión por comprensión. Y, sobre todo, por respeto.

3 comentarios:

Rita dijo...

pero, al menos te comerías el caramelo y le robarías unos cuantos más, no? bueno, no, que no somos de robar. :D

María Antonia dijo...

Siii, el caramelo muy bueno, nos dio sólo uno a cada uno, para que no nos peleásemos... Jo, a ver si el próximo día nos da gusanitos o gominolas. Jaja!

Rita Jardón dijo...

gente...